POR QUÉ ROTARY SE HA COMPROMETIDO A LLEGAR A CERO CASOS…

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Estamos muy cerca de erradicar la polio. Aquí encontrarás las razones por las que todavía se necesitan US$ 1.500 millones para concluir la tarea.

Por Ryan Hyland y Erin Biba

¿Cuándo se produjo el último caso de polio en Europa? La respuesta no es 2002, año en que la región fue certificada como libre de polio.

El hecho es que en 2015 dos niños ucranianos quedaron paralizados por esta enfermedad. Esto significa que muchos más fueron infectados, pero no mostraron síntomas. Al menos un medio de comunicación calificó este brote como “disparatado”, pero la realidad es que ningún país estará totalmente protegido de la polio hasta que esta enfermedad sea eliminada de la faz de la tierra.

Ucrania solo había vacunado contra la polio al 50% de sus niños y las tasas de vacunación reducidas constituyen una receta para la aparición de brotes. En este caso, una mutuación infrecuente en la cepa del virus debilitado que se empleó para la fabricación de la vacuna oral pudo transmitirse debido a que un gran número de niños no había sido inmunizado. Para detener la transmisión, Ucrania hubo de administrar seis millones de vacunas mediante un programa de emergencia.

“Rotary estuvo presente al comienzo de la iniciativa mundial para la erradicación de la polio”, explica Michael K. McGovern, presidente del Comité Internacional de PolioPlus. “Sería muy triste que no lo estuviera cuando se alcance la meta. Hemos luchado tanto, hemos logrado tantos avances que no podemos permitirnos abandonar esta tarea en la recta final”.

No es raro encontrar poliovirus fuera de las fronteras de Afganistán, Nigeria y Pakistán, los únicos países en los que no se ha logrado detener la transmisión del virus. En 2014, justo antes de que la Copa del Mundo de Fútbol llevara a visitantes de todo el planeta a Brasil, se detectó la presencia de poliovirus en el sistema de alcantarillado del aeropuerto internacional Viracopos de São Paulo. Mediante pruebas genéticas, pudo determinarse que el virus procedía de Guinea Ecuatorial. Por fortuna, gracias a las campañas de vacunación rutinaria que se llevan a cabo en Brasil, el virus no salió del aeropuerto.

Estos ejemplos resultan frustrantes para las miles de personas de todo el mundo empeñadas en erradicar la polio. Se han logrado enormes avances en esta lucha, pero todavía queda mucho por hacer. Si bien muchas personas familiarizadas con la campaña contra la polio creen que éste podría ser el año en el que se detecte el último caso de polio por causas naturales, para llegar a ese punto y asegurar que la enfermedad no vuelva a aparecer, seguiremos necesitando dinero, un esfuerzo denodado y el apoyo de los rotarios de todo el mundo.

A continuación se indican los pasos que deben darse para asegurar que la polio desaparezca para siempre:

DETECCIÓN

Uno de los aspectos más importantes de la lucha contra la polio es la detección del poliovirus. Esto requiere una vigilancia constante que es costosa y complicada. La labor de vigilancia epidemiológica contra la polio consta de dos partes. En primer lugar, los médicos y trabajadores sanitarios monitorean la salud de los niños para detectar casos de parálisis flácida aguda. La segunda parte del proceso incluye la obtención de muestras en los sistemas de alcantarillado y en aquellas comunidades que no disponen de sistemas de saneamiento adecuados, esta labor incluye la captación de muestras en rios y masas de agua cercanas a grandes poblaciones.

El noventa por ciento de las personas infectadas por el virus de la polio no muestra síntomas y cuando los presentan éstos suelen ser leves como fiebre, fatiga o dolor de cabeza. Solo una de cada doscientas personas infectadas sufre parálisis, lo que significa que, por cada niño que queda paralizado, varios cientos son portadores de la enfermedad sin saberlo.

Asimismo, no todos los casos de polio son consecuencia del poliovirus. Otros virus similares, como el de la encefalitis japonesa, el virus del Nilo Occidental o el virus del Zika, causan parálisis flácida aguda. Para determinar si un paciente sufre polio, los trabajadores sanitarios deben obtener dos muestras de sus heces con catorce días de diferencia y enviarlas a un laboratorio donde se procederá a su análisis.

Para encontrar a los pacientes que no presentan síntomas o que nunca visitaron una clínica, Rotary y sus aliados en la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio (GPEI por sus siglas en inglés) — compuesta por la Organización Mundial de la Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., el UNICEF y la Fundación Bill y Melinda Gates — han de llevar a cabo labores de muestreo en las áreas más proclives a registrar casos de esta enfermedad.

Entre quince y veinte países todavía se encuentran en situación de alto riesgo a pesar de haber erradicado la enfermedad. Debido a que el poliovirus se detecta y transmite principalmente a través de las heces, los investigadores toman muestras de los sistemas de alcantarillado y, en aquellos lugares que carecen de estas infraestructuras, directamente de rios y canales abiertos con aguas fecales.

La GPEI ha creado una red de 145 laboratorios distribuidos por todo el mundo capaces de identificar la enfermedad. Rotary ha desempeñado un destacado papel de apoyo a estas instalaciones.

Sin embargo, la vigilancia epidemiológica “plantea grandes desafíos logísticos y es relativamente cara. Para los laboratorios, además, procesar las muestras de aguas fecales representa una gran carga”, explica Stephen Cochi, asesor sénior del director de la División de Inmunización Mundial de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. “Se necesita mucho dinero para mantener operativos los laboratorios que constituyen la red más sofisticada y tecnológicamente avanzada del mundo dedicada a la lucha contra las enfermedades infecciosas. Los rotarios deben sentirse orgullosos, ya que se trata, sin duda, de la mejor red del mundo”.

Como parte de esta red, Rotary ha contribuido al financiamiento de pequeños pero sofisticados laboratorios locales capaces de rastrear las variaciones genéticas de la enfermedad. Todos los virus mutan para confundir al sistema inmunológico humano, pero el poliovirus lo hace a un ritmo acelerado.

Uno de estos laboratorios hizo posible que las autoridades brasileñas pudieran determinar que el origen de la cepa del poliovirus detectada en el aeropuerto de São Paulo se encontraba en Guinea Ecuatorial, país situado a más de 6.400 kilómetros de distancia.

“Las labores de vigilancia epidemiológica son tremendamente importantes”, comenta Michel Zaffran, director de la campaña de erradicación de la polio de la Organización Mundial de la Salud. “Se trata de un costo oculto del programa del que la gente no siempre es consciente, pero que es absolutamente necesario mantener”.

“La GPEI lleva a cabo labores de vigilancia en aproximadamente 72 países”, explicó John Germ, presidente de RI a los asistentes al evento del Día Mundial contra la Polio celebrado el 24 de octubre de 2016. “Es una lucha muy cara”.

VACUNACIÓN

La aparición de la polio en Ucrania en 2015 es un magnífico ejemplo de por qué es necesario llevar a cabo constantes campañas de vacunación y no solo en Afganistán, Nigeria y Pakistán. Estas iniciativas son empresas de enorme magnitud que requieren fondos y miles de voluntarios a pie de calle. Asimismo, en los lugares en los que los programas de vacunación resultaron exitosos, el desafío consiste en localizar y vacunar al pequeño porcentaje de niños que todavía no fueron vacunados.

Las vacunas no son el elemento más costoso de las campañas de inmunización, sino los gastos de transporte y de contratación del personal. En enero, un subsidio de Rotary cubrió los gastos de una campaña de vacunación en Afganistán en la que participaron 57.000 vacunadores, 3.100 vehículos y 3.400 movilizadores sociales. En Níger, se destinaron fondos a la contratación de 17 embarcaciones, 1.150 carros, 1.071 vehículos y 1.530 motocicletas.

También se destinaron fondos a Somalia para cubrir el costo de más de 400 talleres de microplanificación, la capacitación de 13.800 vacunadores y promotores de la campaña, así como el uso de más de 1.700 vehículos.

“Creo que a veces la gente no es consciente de la escala de estas campañas de vacunación”, comenta McGovern. “Desde el año 2000, Rotary y sus aliados han administrado 15.000 millones de dosis de la vacuna. Hemos inmunizado a 2.500 millones de niños. Vacunarlos repetidamente para incrementar sus niveles de inmunización es una labor que requiere una enorme cantidad de personal”.

Las campañas de vacunación son extremadamente complejas. Las contribuciones de los rotarios cubren tanto las labores de planificación realizadas por expertos, como grandes campañas publicitarias para informar al público sobre las ventajas de las vacunas y de las fechas en las que se administrarán, así como la labor de los voluntarios que visitan puerta a puerta cada hogar tanto de las grandes ciudades como de aldeas remotas que no figuran en ningún mapa.

En ocasiones, estas campañas deben superar el excepticismo de los gobiernos locales, entablar complejas negociaciones encaminadas a obtener el apoyo de líderes religiosos y adaptarse a los movimientos de las poblaciones nómadas o de grupos de personas desplazadas por conflictos.

Independientemente de donde viva o de la situación en que se encuentre, cada niño debe ser vacunado.

ERRADICACIÓN

Incluso si en este año se registrara el último caso de polio, todavia quedaría mucho trabajo para asegurarnos de que nunca regrese, lo que significa seguir vacunando a los niños por un mínimo de tres años más.

Y la propia vacuna deberá cambiar.

La vacuna oral empleada hoy en día contiene una versión debilitada del virus. Esta vacuna es muy efectiva a la hora de proteger a las comunidades y es barata de fabricar y distribuir.

La vacuna se fabrica con virus vivos y ha logrado reducir los casos de polio en más de un 99,9%. Sin embargo, en raras ocasiones estos virus pueden mutar y volver a su forma virulenta.

Por tal motivo, una vez se haya certificado la erradicación de la polio, todas las vacunas fabricadas con virus vivos deberán ser destruidas y reemplazadas por la vacuna inyectable la cual no contiene virus vivos. Asimismo, la vacuna contra la polio pasará a formar parte de los programas de vacunación rutinaria de todos los países del mundo.

Una vez que se registre el último caso de polio, se necesitarán al menos tres años para asegurar que se trata realmente del último caso de la enfermedad. Todas estas actividades seguirán necesitando tanto fondos como voluntarios hasta, al menos, el año 2020.

 “Estamos muy cerca de la meta”, concluye John Sever, vicepresidente del Comité Internacional de PolioPlus, quien participa en las labores de erradicación desde su inicio. “Hemos logrado reducir los casos en un 99,9%, pero todavía no hemos alcanzado nuestro objetivo. Los rotarios y demás voluntarios deberán seguir trabajando. Naturalmente, la gente se dirá ’Puesto que prácticamente hemos concluido nuestra labor, quizá sea momento de emprender otras iniciativas’, pero el hecho es que no hemos concluido la batalla y si la abandonamos antes de tiempo, no habremos hecho nada más que sentar las bases para el regreso de la enfermedad”.

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