RC VALPARAÍSO / SATÉLITE EN PRENSA

Las mujeres llegan al Rotary Club tras una espera de 95 años

Mientras los Rotary Club del mundo las reciben como socias desde 1989, en Valparaíso debieron pasar 28 años para incluirlas por primera vez. Un gesto que, dicen, se ajusta a los nuevos tiempos de igualdad entre los géneros.

Sebastián Mejías Oyaneder – La Estrella de Valparaíso

 

Rotary International es una organización mundial de voluntarios, compuesto de líderes empresariales y profesionales dedicados a prestar servicio humanitario y social en sus comunidades promoviendo, dicen, el desarrollo de la buena voluntad y la paz. Aproximadamente son 35 mil clubes rotarios, repartidos en más de 200 países y regiones geográficas, que llevan a cabo una serie proyectos para abordar los problemas del mundo actual, en lo que piensan es lo relevante: el analfabetismo, las enfermedades, la pobreza y el hambre, la falta de agua potable y el deterioro del medio ambiente, a la vez que fomenta la aplicación de elevadas normas de ética en sus respectivos campos.

 

Como una de las mayores organizaciones privadas en el mundo, los clubes rotarios nacieron en Chicago en 1905, de la mano de Paul Harris, como la primera organización dedicada al servicio voluntario. Fue así como el Rotary se extendió rápidamente alrededor del mundo. Hoy en día, los clubes se reúnen semanalmente para planificar proyectos de servicio, debatir temas locales y globales, y disfrutar del compañerismo.

Entre las características que tienen los clubes: son entidades aconfesionales y apolíticas, abiertas a todas las razas, culturas y credos. Sin embargo, hasta 1989 las mujeres exclusivamente eran permitidas como las esposas de los socios, nunca como “rotarias”, palabra que no estaba contemplada dentro del vocabulario norteamericano, a inicios de la década del noventa.

Pero tras el auge de los distintos movimientos femeninos y al alero de una serie de discusiones dadas por el Rotary Club de Estados Unidos, fue que en esa época se tomó la decisión de incluirlas como miembros de igual derecho. Sin embargo, debieron pasar 28 años para que una mujer tomara posesión de las discusiones en el Rotary Club de Valparaíso.

“Si no había pasado fue porque, como a nuestra organización se entra por invitación, nunca se lo habíamos manifestado a una mujer”, cuenta el presidente del Rotary Club de Valparaíso, Sergio Pinto.

Pero los tiempos cambian, dice Pinto, y había que dejar atrás aquellos clubes de toby, bien masculinos, que se gestaron amparados por las normas de convivencia y sentidos comunes propios del siglo XX. Así que los 67 socios que hay en Valparaíso, se juntaron y tomaron la decisión de, recién el año pasado, invitar a las primeras tres mujeres, vistas de igual a igual en la realización de las tareas que se imponen como sociedad privada.

Experiencia de mujer

Ximena Arancibia es una de las primeras rotarias que fue invitada a ser parte del Club, dada su experiencia como académica en la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso. “Ella ve como algo extraordinario la apertura a la diversidad y una contingencia que Rotary no podía dejar de lado. La incorporación de la mujer marca esa línea de abrir un abanico, donde la mujer se hace partícipe de las actividades sociales”.

Ella misma está participando en terreno, en una escuela del cerro Ramaditas, llamada Juan Wacquez Mourfin. Institución de bajos recursos en la cual, comentan estos rotarios, se han encontrado “con alumnos brillantes que han destacado en la prueba Simce, en matemáticas, lenguaje, biología, en los últimos tres años”.

Trabajando mancomunadamente con profesores, estudiantes y auxiliares, el Rotary Club tuvo acceso a trabajar con alumnos, tanto en sus procesos de aprendizaje como en el aspecto más íntimo. Sobre este último destacan haber donado uniformes para grandes y chicos o el pintar los techos de uno de los pabellones, no para cambiar el mundo, dicen, sino que para satisfacer algo que hace ya mucho tiempo debió estar solucionado.

En este mes de marzo dedicarán su tiempo a la inauguración de un laboratorio, enmarcado en los trabajos para la Escuela Juan Wacquez Mourfin, cuyo mérito está en haberlo desde cero. Hoy día ya cuentan con una serie de instrumentos y equipos, que permitirán a los alumnos realizar las clases de Química de forma mucho más eficiente, a la espera de que los resultados en Simce sigan en alza.

“No son más de ochenta alumnos, de prekinder a octavo básico, con quienes queremos llevar a cabo una labor de colaboración, para que sientan que hay alguien con ellos. Sentir aunque sea un mínimo estímulo para todo el esfuerzo que realizan estos alumnos que, en su pobreza, muchos de ellos apenas conocen el mar. Ni tampoco cuentan con alguien que se haga cargo de ellos, de sus problemas, inseguridades, inquietudes”, asegura Ximena.

¿Y para qué todo este trabajo? Ximena Arancibia responde que no es con el “afán de contarle al mundo sobre lo mucho que trabaja el Rotary Club con los sectores más invisibles de la sociedad. Al contrario, es para hablar sobre esta y muchas otras escuelas a las que nadie toma en cuenta y eso es una motivación y un estímulo para los alumnos. Si bien van a clases, tienen buen rendimiento, se quedan siempre al margen”.

Rotarios centenarios

A punto de cumplir sus 95 años como una de las instituciones rotarias más añosas del continente, el Rotary Club de Valparaíso piensa en grande y hacia el futuro, en lo que respecta a los preparativos para su celebración centenaria.

Su presidente, Sergio Pinto, cuenta que para los socios esta celebración “es importante porque todos tenemos nuestras raíces en Valparaíso. Todos somos porteños y aunque algunos no viven acá, siempre queda algún compromiso con esta ciudad, en todas sus necesidades que son muchas”.

Espíritu de fraternidad que para algunos se viene repitiendo desde hace más de cincuenta años, todas las semanas. Porque todas las semanas hay un día en el que los rotarios se juntan a realizar sus labores de servicio y, a la vez, conversar como una agrupación centrada en los valores de la amistad y el compañerismo.

Así es como, además del trabajo en la escuela de Ramaditas, vienen colaborando codo a codo con los cuatro colegios especiales que hay en la comuna de Valparaíso, en cuanto a recursos, sostén sicológico, entre otros. También se vienen dedicando por años a entregar becas escolares y otros tantos tipos de ayudas sobre las cuales poco se sabe.

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